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Retos de la Comisión de la Verdad en Colombia: entre el reconocimiento, la participación y el consenso

En la quinta versión del conversatorio ‘En Diálogo', cinco panelistas dieron a conocer sus puntos de vista, perspectivas y planteamientos sobre los retos que enfrenta la Comisión del Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición, un día después de la publicación de la convocatoria de postulación de los once miembros que la conformarán.
 

Bogotá D.C., agosto 4 de 2017. Como la búsqueda de aportar en la discusión sobre el papel de la Comisión del Esclarecimiento de la Verdad, creada en el punto cinco del acuerdo de paz con las Farc, el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de la Alta Consejería para las Víctimas del Distrito realizó el conversatorio En Diálogo, con cinco expertos que pudieran dar algunos planteamientos sobre lo que es importante tener en el radar para la creación y funcionamiento de esta Comisión. 
 

“Sin duda alguna la Comisión de la Verdad es uno de los elementos centrales del Sistema de Verdad, Justicia, Reparación y Garantías de No Repetición, es un tema de gran importancia que demanda que la sociedad comprenda la dimensión del daño que se dio en medio de la guerra y las responsabilidades de estas acciones”, aseguró Ángela Anzola, Alta Consejera para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación. 
 

Aunque el tema de las Comisiones de la Verdad no es nuevo para Colombia, esta comisión se da en un escenario en el que su implementación enfrenta diferentes retos, ya que iniciará sus labores en medio de un panorama electoral lo que sin duda supone retos importantes por conservar su independencia. Asimismo, la Comisión comenzará a operar en un contexto global que se ha dado en llamar la Era de la Post-verdad, lo que supone un reto adicional en su búsqueda de una legitimidad amplia de los comisionados y de la comisión.
 

Otro de los desafíos es el ambiente en el que se está desenvolviendo la comisión, ya que es diferente cuando se trata de hablar de verdad al fin de una dictadura o un cambio de régimen; pero, en el contexto actual colombiano, en medio de secuestros, desapariciones y asesinatos de líderes sociales en necesario preguntarse ¿Qué tanto se puede hablar de verdad?
 

Aportes de esta Comisión a la verdad
 

Colombia ya ha venido dando algunos pasos en la búsqueda y el esclarecimiento de la verdad de lo ocurrido en el conflicto del país, en donde se han desarrollado iniciativas como la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, que hizo parte del reciente proceso de negociación, la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación, y la Comisión de Estudios sobre la Violencia en Colombia. Por ello, uno de los primeros planteamientos habla sobre qué tan grande puede ser el aporte de esta nueva comisión a la construcción de la verdad sobre lo ocurrido.
 

Para María Camila Moreno, Directora del Centro Internacional para la Justicia Transicional, estos antecedentes o comisiones anteriores son una ventaja para el trabajo que se debe desarrollar: “Esta comisión no parte de cero, ya en el país tenemos un recorrido del esclarecimiento de la verdad, informes y otros documentos que sirven como base; esto es información que existe. Pero al no haber sido apropiada socialmente, no se puede convertir en verdad (…) En Colombia sigue habiendo importantes déficits de verdad, en temas que no han sido suficientemente esclarecidos y que siguen en la penumbra. Adicionalmente, hay un profundo déficit de reconocimiento de la verdad que ya conocemos. Creo que es en esas dos vías que está el valor agregado de esta comisión”, aseguró.
 

Así mismo, esta comisión ha creado enormes expectativas para las víctimas quienes esperan de ella el reconocimiento de los actores y de los hechos ocurridos en todos los rincones del país. Así lo explica Juan Carlos Ramírez, del Movimiento de Víctimas de Crímenes del Estado capítulo Bogotá: “El movimiento de víctimas tiene unas apuestas concretas en términos de la verdad (…) la apuesta central de la comisión debe ser un aporte a la construcción de una verdad, que el proyecto ‘Colombia Nunca Más’ ha denominado una verdad integral y comprometida, en la que las víctimas podamos evidenciar cuáles fueron los móviles que permitieron la violación de los derechos humanos, una verdad comprometida con denunciar también los sueños y los proyectos de vida de las víctimas, una verdad comprometida con profundizar en los contextos y en los intereses de los victimarios en los distintos crímenes”.
 

Por su parte, el Concejal de Bogotá por el Centro Democrático, Diego Molano, considera que lo más importante para que esta Comisión pueda tener éxito está en dos claves, la primera tiene que ver con poner en el centro de la Comisión a las víctimas y su proceso de reparación “Tengo una gran preocupación con referencia a la Comisión y es que si su trabajo de esclarecimiento de la verdad no se centra en las víctimas sino en los actores, pues, esta comisión no va a cumplir ese papel de una verdadera reparación porque se necesita que la víctima sea el eje central”, aseguró el Concejal.
 

Y la segunda se relaciona con el enfoque regional, que sin duda supone un reto mayor, dado que la Comisión solo tendrá tres años para el desarrollo de su trabajo. “La verdad y el esclarecimiento de la verdad tienen que ser con una visión regional (…) Porque la violencia que tiene el país no es una violencia igual, la verdad que requiere el país no es una verdad generalizada, las realidades de violencia, los actores, el conflicto entre paramilitares y guerrilla en ciertas regiones son completamente diferentes y ese debería ser un principio si uno realmente quiere avanzar en esa verdad”, aseguró Diego Molano.
 

El constitucionalista Rodrigo Uprimny resaltó dos importantes escenarios en los que sería importante el aporte de esta Comisión; el primero que tiene relación con los déficits de verdad en varios temas como la violencia sexual en el conflicto, o en el esclarecimiento de los archivos de Estado y su relación con violación de derechos humanos por agentes de Estado; segundo, existen los déficits de reconocimiento, no solo de los hechos, sino de las víctimas, de su dolor, de su dignidad para que puedan rehacer sus vidas como ciudadanos y también en el reconocimiento de responsabilidades.
 

Cómo establecer criterios de selección de hechos y testimonios
 

Dado que el conflicto colombiano tiene un enorme nivel de victimización, y que la cantidad hechos ocurridos en el marco de las confrontaciones es muy superior, uno de los principales retos que tiene la Comisión está en encontrar un mecanismo de selección que le permita mostrar desde diferentes orillas, la totalidad de la magnitud de lo ocurrido en Colombia.
 

Para Uprimny, “es necesario que la Comisión sea capaz de mirar patrones de victimización, patrones del ejercicio del terror, que le permitan encontrar los hechos más significativos para mirar y revisar esos patrones. De otro lado, la Comisión no debe dejar de lado los hechos que, sin hacer parte de esos patrones, por su magnitud y significado para la sociedad colombiano; y finalmente, la Comisión debe privilegiar hechos desconocidos”.
 

Para Silvia Delgado, Secretaria de Gabinete del Ministerio de Defensa, es necesario que esta comisión se entienda como parte de un sistema en el que se relacione con las otras instancias “todo el proceso de la Comisión debe estar en un diálogo directo con lo que esté pasando en la Jurisdicción Especial para la Paz y lo que esté pasando con el programa de reparaciones colectivas para la paz. El proceso de la Comisión tiene que ser un proceso de reparación colectiva, que permita reparar a la sociedad en su conjunto, tanto en el plano individual como el colectivo, sentirse reparado”.
 

Otro de los retos importantes que se presenta para la Comisión, desde las víctimas, es la posibilidad de dar el mismo valor a todos los testimonios y a todos los hechos ocurridos. Para Juan Carlos Ramírez, del MOVICE, sin duda este es un aspecto muy importante que debe ser reconocido por la Comisión, para las víctimas de Estado este es un reto mayor en sus casos en los que el desconocimiento y la impunidad priman en sus casos.
 

Estrategias pedagógicas, participativas y comunicativas para la apropiación de la verdad
 

La apropiación de la verdad, de lo que se produzca desde la Comisión por parte del ciudadano de a pie es otro de los retos que se tienen para que el trabajo de la Comisión no sea en vano. Ya en ocasiones anteriores, como el acuerdo de paz o los informes de memoria histórica producidos por el Centro Nacional de Memoria se ha hecho evidente el desinterés de la mayoría por conocer y entender esta parte de la historia en el país.
 

En el decreto 588, la Comisión incluye la importancia del proceso de participación y la necesidad de una muy amplia difusión de su trabajo e incluso del informe final que produzca; y como lograr que las generaciones venideras apropien esta parte de la historia del país.
 

Para el Concejal Diego Molano uno de los principales retos en este tema tiene que ver con innovación, con lograr estrategias que impacten a las nuevas generaciones, para que logremos que el esfuerzo pedagógico impacte realmente a la Juventud. “Hoy las nuevas generaciones aprenden de una manera diferente, nosotros asumimos que los libros son las maneras de aprender. Hoy los jóvenes aprenden utilizando la tecnología y en la calle, por eso es necesario que se hagan cosas innovadoras, se requiere copar esos espacios con este tipo de verdad (…) Uno de los criterios que se deban tener uno de los comisionados es la innovación, para que pasemos de un informe que vaya a los anaqueles a una comunicación innovadora”, aseguró el Concejal Molano.
 

Finalmente, el próximo 30 de octubre se anunciará quiénes serán los comisionados elegidos para desarrollar esta tarea, ellos tendrán seis meses para preparar su trabajo y luego entran en vigencia los tres años que la Comisión tiene para desarrollar si informe, tal y como lo establece el Acuerdo de Paz con las Farc; será este el momento, en el que la sociedad colombiana pueda conocer, entender y apropiar lo ocurrido en más de sesenta años de conflicto, para que no se vuelva a repetir.