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Herramientas para una nueva historia después de la guerra

Marisol García* llegó a Bogotá en noviembre de 2016, una amiga le dijo que huyera del Valle antes de que la guerra se la llevara junto con su familia. Después de aguantar el reclutamiento de una sobrina y la muerte de dos sobrinos, en varias oportunidades miembros de un grupo al margen de la ley buscaron a su hijo para reclutarlo pero él logró huir. Ahí fue cuando Marisol no aguantó más y viajó a Bogotá con su hijo y su hija embarazada. “Llegaron y nos dijeron que no buscáramos más a mi sobrina y se llevaron a mi hijo, pero él se escapó y nos fuimos a esconder a otro barrio y allá llegaron, nos fuimos para donde mi mamá y allá empezaron a molestarla a ella. Ahí fue cuando hablamos con una amiga que vivía en Bogotá y nos ofreció su casa para salir del Valle antes de que nos pasara algo. Yo dejé tirado todo, pero mi hijo se salvó de la muerte”, relata Marisol.    

 

En Bogotá, según el Registro Único de Víctimas, residen 38.553 personas afrocolombianas, incluyendo a raizales y palenqueros, equivalente al 11% de quienes se desplazaron de su lugar de origen para salvaguardar su vida en la Capital.

 

A Marisol, como a muchas personas que llegan a Bogotá en condición de víctima, la Alta Consejería para los Derechos de las Víctimas, la Paz y la Reconciliación, les brinda ayuda humanitaria inmediata, que dependiendo de cada caso, consiste alojamiento en un albergue, alimentación y atención psicosocial, asesoría jurídica, entre otros servicios. “Mi amiga me dijo que existía un sitio donde ayudaban a las víctimas y averigüé y allá llegué. Me atendieron muy bien, los que trabajan ahí tratan muy bien a las personas. Cuando ya no pude vivir más donde mi amiga me ayudaron a pagar el arriendo y con bonos de comida, porque yo no tenía trabajo, no tenía nada”, expresa Marisol.

 

Así mismo, la Alta Consejería realiza talleres de orientación vocacional y ocupacional a las víctimas del conflicto armado interno con el propósito de que estas personas afectadas construyan un nuevo proyecto de vida de acuerdo con sus conocimientos, habilidades y gustos.

 

A través de estos talleres se les brindan herramientas para una mejor inserción en el ámbito laboral y en el educativo. Las acciones que se llevan a cabo incluyen temas sobre la resignificación de su proyecto de vida en Bogotá, competencias transversales como toma de decisiones o comunicación asertiva, tips para redactar la hoja de vida y para presentar una entrevista, entre otros. 

 

“Lo que más me gusto del taller es la orientación para ir a una entrevista de trabajo y como hacer una hoja de vida, cosas que uno como víctima no conoce. Nos dieron una esperanza de empleo también, ya que en el taller una empresa nos hizo una entrevista grupal y algunos quedamos seleccionados para un siguiente proceso. Aprendí también que hay un día de la afrocolombianidad, algo que yo como afro no sabía”, cuenta Marisol, quien asistió a la sesión dirigida a esta población en el marco del mes de la herencia africana. 

 

En el tema de oportunidades laborales, la Alta Consejería gestiona con la empresa privada ofertas para que las víctimas del conflicto se postulen. Estas vacantes en algunas oportunidades se presentan durante la realización de los talleres de orientación vocacional, los cuales se realizan periódicamente en los Centros Locales de Atención a Víctimas.

 

*El nombre se cambió por seguridad